jueves, 13 de junio de 2013

Mejide

Barba de tres días y gafas oscuras, sí. Ese Mejide. El que, para bien o para mal, no deja indiferente a nadie. Publicista de profesión, aunque mucho más conocido por sus colaboraciones como jurado en Operación Triunfo o Tú sí que vales, puede que para muchos el talento de este hombre no vaya más allá de la opinión fácil (y generalmente mala) que su imagen en televisión hace que nos formemos de él. O no, también hay personas cuya opinión sobre él resulta más que favorable, cuestión de gustos.

Yo, personalmente, me identifico con éstas últimas, lo que me bien me ha valido caras raras por parte de algunos cuando en algún momento he manifestado estar leyendo uno sus libros. Creo que es igual de respetable tener una opinión favorable que desfavorable sobre Risto Mejide, siempre y cuando esa opinión sea fundamentada. ¿Qué es eso de que te cae mal porque es "el malo de la tele"? ¿Qué es eso de que "se carga a la gente" cuando seguramente en casa no hemos hecho más que criticar previamente y de manera mucho más feroz la misma actuación que él está valorando?

Borreguismos e hipocresías aparte, yo quise ir más allá y comprobar que, efectivamente, detrás del personaje está la persona (aunque él sólo nos deje ver pequeñas pinceladas).

Y es que si nos interesasamos en su trayectoria profesional más allá del plató de televisión nos daremos cuenta de que este hombre tiene mucho que decir y aportar. A mi me resultó imposible leerme sus libros sin lápiz a mano para subrayar cada frase digna de recordar. Lo principal en los libros de Mejide es la creatividad, la originalidad agudeza presente en todas y cada una de sus páginas, incluyendo portada y contraportada. Todo siguiendo siempre un mismo concepto: la molestia, considerada por él un método al que dedica todo su último libro, "Annoyomics".

Puede que el hecho de estudiar publicidad y relaciones públicas influya en mi opinión sobre él, aunque estoy segura de que si hubiese escogido física cuántica seguiría pensando lo mismo. Porque con capítulos como los que él escribe, debería sernos indiferente que el autor se llame Risto Mejide o Pepe López cuando lo que realmente importa es el contenido.

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